Esta inversión de tiempo tiene un impacto directo en la dinámica de los grupos y en el desarrollo de las clases. Un alumnado que se conoce mejor y se siente escuchado trabaja con mayor cohesión, gestiona mejor los conflictos y se implica más activamente en las actividades propuestas. Las clases se convierten así en espacios más seguros, donde el error se entiende como parte del proceso y donde cada estudiante puede aportar desde quien es.
En este contexto, todos los grupos de Educación Secundaria tuvieron la oportunidad de pasar una mañana estupenda en Ereaga, una de las dos playas cercanas al colegio. El alumnado disfrutó del entorno, compartió tiempo con sus compañeros y se mostró con una actitud responsable y positiva en todo momento.
Creemos firmemente que estas experiencias, fuera del aula, también educan y ayudan a construir grupos más cohesionados y clases en las que el bienestar y el aprendizaje van de la mano. A continuación, podéis ver algunas imágenes de la jornada, que reflejan el buen ambiente vivido.






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